Su condición de iglesia juradera y las peregrinaciones al sepulcro de los tres hermanos mártires hicieron de ella lugar obligado de paso para los fieles durante siglos.
Desde el punto de vista artístico constituye uno de las mayores exponentes de la arquitectura y escultura de los períodos románico y gótico, encontrándose en ella toda la transición desde el románico francés del S. XI hasta el gótico isabelino del XIV.
